miércoles, 7 de noviembre de 2012

Mejor no mañana


Qué discazo, suena muy bien, a guardar para mañana, a descansar para escucharla mañana, a agregar las etiquetas y hacer la lista de la fiesta de mañana, o de diciembre o de nochevieja, los invitados de renombre l@s favorit@s que han hecho las delicias todo el año, que estén mañana en la fiesta de mañana en el gran evento, aunque sea sin invitados sin interesados, sin interés, sin ponche, buffet o a quién servir mañana. Yo ya no quiero gastar en marketing, publicidad, cafe amargo concentrado. Ya no quiero masticar o andar con el cuaderno, el notario, el ejecutivo que vamos a hacer para que la nota perdure sea un clásico como Beatles, Mantovani o Paquito. A ver que tal es hacer por fin el ejercicio de dejar mi puesto ejecutivo y quitarme la corbata, la camisa que me corta y usa todo el mundo, porque todo el mundo piensa en diciembre, se aguanta la ganas en noviembre de reir, para entregar su trabajo en dicimebre sin ver la hora de que sea nochevieja para beber todo del barril."Es que en diciembre no se hace dieta", por fin esa "vieja" tan buena que no me da la hora en la fábrica o en la oficina me la voy a levantar, la sacaré a bailar, balar no se qué, las sobras de la fiesta del "pisanlov", de año del tamarindo, ahora bailamos, o hacemos que bailamos "los éxitos de ayer con el sonido de hoy". Todos barrigones con la nariz hinchada madrugando para la oficina o al pueblecito de tierra caliente y pasó el mundo y ya están esperando al niño Jesús el siguiente diciembre. Yo me angustié por mañana, guardé las cajas de escocés, los discos de la colegiala, la rubia, las historiertas, esperé con devoción al Verbo, y llegó el día y ya no tengo ganas, quiero hacer otra cosa, y ya no es ta emocionante como antes, y está pasado de moda, y me siento defraudado, me robaron el dinero. Me da envidia el payo, el bohemio de la colonia con su guitarra, su "duende", sin piso, sin coche o sin mañana, siempre sin mañana, divinamente puesto aquí y ahora, disfrutado de las pastas, de la cosecha de la huerta, todo fresco, recién hecho, como el chocolate y su colación, consumirlo brevemente, sin esperar a guardar o que se pase. La canción del mundo, el Fox, el Blues, el Beso, los Panchos, todos también son como las pastas, las verduras, recién salidos, frescos, listos para servir, hacer circular, hacer una fiesta aquí y ahora sin diciembre, sin aguantarse. Yo he guardado demasiado, ya no se qué más meter en el escaparate, igual, es mucho para mañana. Mejor no mañana, sin mañana, no hay mañana, mejor ya que se enfría.

lunes, 5 de noviembre de 2012

La Canción del Mundo


Caminando por la City, la selva virgen, escondida entre los restos, no me puedo esperar, con mi cuaderno, mi brújula, mis colores, mis implementos, medidas perfectas, sin impurezas, según la lista de chequeo, es tonta, chistosa, corrida, glamorosa, emocionante, tierna, pegajosa. "Louder", como el Fox, el Blues, bajos profundos, "Big Band brasses", no se despeina, provoca bailar, todos los de la banda son unos genios, es "Cream", el Barsa de Guardiola, Brindisi, Bochini, Alonso, "Maradó", juntos en los 70 desconsiéndola. Es perfecta, exquisita, me la quiero beber, o fumar, hasta lo último. Ya no se me antoja el tres leches, el café de Indonesia, el Campari, el Hennessy con la tarjeta de titanio, porque esto es mas rico. ¿Por qué no escribe este tipo de la editorial? ¿Por qué no lee mi ensayo, mi poema que lo escribí con tanto amor? Esta rola tiene fuerza, este tipo de la Capital, de Puente Alsina, pensó en todo, halló la forma de que retumbe, se escuche como en el valle o en el Monumental, como en un gran musical con todos sus juguetes, como el show a que soñó Quincy, Barry, Tommy, Zucchero, con las mejores coristas, el cotillón, como me soñé en un Jumbo, ancho, comfortable, poderoso. Hoy es el dia, como lo fue para esa canción de Bogotá, Nueva Orleans, Londres, París, Torino, paseando por mi cuarto con todas sus banderas, y después nos vamos a pasear al casco viejo chapotear en los pozos reflejando las luces, pensando en la chica, la niña en su tocador con su nuevo guardarropa para el grado, su pañuelo, y yo provocado de convidarla, crear degradés, contrastes, celeste con fucsia crema, rosa palo, caramelo con blanco algodón. Yo se que están en la cúpula el director de la Big Band, Kaempfert, Conniff, Clapton, "Lucchiano". Mañana me va a gustar algo de latin hustle, alguna balada olvidada que yo escuché recién nacido con mis papás, o el himno del rock que me dará la fuerza para tomarme el palacio en nombre de la naturaleza. Pero por ahora es la canción definitiva, "ultimate", me va a dar un pesar, yo quiero que sea por siempre.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Ya sé qué es "rock"


Pero no se más que Eric Clapton, o Robert Plant, o Bono, imaginándoselo desde el comienzo, masticándolo, sin desperdiciar un palmo, pero creo que a qué viene, por dónde va más o menos, más que ese fulano, con su camiseta del grupo de moda, haciéndose el duro, creyendo que ya es duro, que tiene "actitud", o si no, "se la montan", escuchando los "gordos", los obesos, los que digan los caciques, en su planeta, escondiendo la mano, siendo cualquier cosa, menos "rock". Yo también aprendí, acudí donde Vicente, adopté los moldes, me aprendí los "scripts", me hice el duro, también tuve pavor, pensé en el "qué dirán", huí de la indisciplina, hice las tareas, seguí las reglas, a todo dije "sí", decía "buenos días", era "caballero", como cuando uno entra al almacén, diligente, "comprometido", escuchaba a "los que saben más", estaba sobrado, ya sabía de música, los artistas, la "actitud"; pero cuando acudió la niña, la "plancha", los "fracasados", todo se me olvidó, lo transferí, y creo que aprendí qué es "rock". Ahí va una patota, intimidadora, cuando van por el parque, el "country", con sus "piercing", sus bates, mitad militar, mitad indigentes, siento un poder duro, rocoso, furioso. Pero cuando la niña se sube al centro de la fonda, con su bombín de fiesta, su saco "fortinero", sus tacones nuevos, del Soho, de Shibuya, canta a Sinatra, "canta el blues", el "rockabilly", me acuerdo que yo también soy yo mismo, libre, puedo elegir, consentir cosas, no consentir otras, puedo salir a jugar, caminar solo, irme del salón, mis slacks me pueden quedar a la cadera, puedo inventar un saludo nuevo, sin miedo a que me rechacen, o me discriminen, igual se lo perdieron. No es nuevo, me ocurrió de niño, se entró a mi casa, con mis papás, qué pena, me sacudió de mis raíces, me pilló desprevenido, a quemarropa, sin haber cumplido los 15, una melena, unos "Vagabond", "scarpe", los tacones son muy rockeros, y pueden pasar al Ritz, al Colón, a la fiesta, y llaman a la rebeldía; y no necesitó tatuarse, o ropa de cuero, o la guitarra de "Slash", mucho menos romperla, hacer un "riff", un solo de batería; de hecho, todo fue estilo "New Wave", "New Romantics", "George", del circuito ochentero, sin tener qué ver con "rock"; y esta mocosa, atrevida, sin educación cívica, se subió a bailar a la mesa, se tomó el aula, la colegiala, por siempre, y después de ganar el dije, por ser la más tierna, la más femenina no "rockear", me despertó, me enseñó más opciones, a rebelarme de vez en cuando, participar, y unas acciones, y unas piernas, de cuando cumpla los 18. Hoy la escucho todavía, me pongo colorado, en mi casa, caminando por Libertador, Recoleta, la Citté, delante de mis colegas, me da pena, pero ahora me dejo el pelo largo, me escapo sin avisar de mi puesto de trabajo, miro mal al que ataca las palomas, o esconde la mano, o se pone corbata, y de dibujitos peor, y repite lo que hace todo mundo, o si no, lo rechazan. Mi banda no toca rock, pero sí lo practica.

sábado, 24 de septiembre de 2011

¿Quién canta?





Caminando por Usaquén, Corrientes, la 5a. Avenida, yendo de marcha, seguimos la bolsa, el clásico, las entradas del Circo León, "Muñeca y Amigos", el "Ultimo Momento", a través de la "Network"; hoy más que nunca, que vamos a dirimir el dilema de la artista, la vocalista, la bailarina. El Circo, el Hotel Boutique, reconocen oficialmente a la nativa de Jade, como la voz, con todos los derechos, la potestad, justo, veraz. Pero reconoce oficialmente a Cielo, Nubes de Colores, como la artista, la diva, e irá a los premios, vestirá la colección de otoño. -Es absurdo, ¿Cómo puede ser?, una chica que posee el dije, la tarjeta, con una voz prestada. Ah pero bueno, así fue cuando recuperamos a Mar y Cielo, derrumbamos el muro, levantamos las prendas,  y oficialmente, la canción, el Fox, fue escogida, quedó como No. 1, sin recuperarla, o escucharla. -Ah sí, es absurdo, como el Ogro, sin jugar, sin escucharlo, y ya es ídolo, favorito. Esta burocracia, estas decisiones que dan a conocer en la cúpula, el sábado por la noche, todo copado de gente, son curiosas, paradójicas, pero funcionan. Esta gente sabe. -Pero igual, parece como "bananero", fraudulento, no grabó, no es su voz, la recomendó Aimée por los sostenidos, qué pena; y ya no es lo mismo, el Swing, el "Disco Feel", los clásicos del bolero, y estaba encariñándome. Yo ya tengo una idea, atando cabos, de por qué, acerca de la evolución del Circo, los musicales. Ya pasó también con "Macross", la Grand Premiere , es el mismo caso; un "Talento de Televisión", un concepto nuevo, que rinde tributo, más que a la voz, al concepto, al lenguaje. Creo que estamos cerca de la parada, el "Checkpoint", el sueño de muchos, del "Show", el "Top of The Pops", estando todas, sin línea de tiempo, como en el evento que soñé en el 80. Las figuras, las chicas, cambiaron de taller, tuvieron despedida; se necesita el tributo, la savia nueva, y cubrir los baches, lo que no hizo bien eso de "Yo me llamo", y esa tontería, "bizarrez". de cobrar por miles de dólares una entrada por ver lo que quedó de una época, que no tiene qué ven con hace dos generaciones. Y además, Cielo, Nubes, la Cometa, es el sueño, es acercarse al sueño, la fantasía, en el karaoke, el "living", a la hora del té, la colación, frente a la televisión; y la muñeca, en su minifalda, sus cortas, de encaje, es poder por fin, cantar en la rueda de karaoke, el que todos queremos, en donde "El Clavel y la Rosa", en Taipei, después del tifón, en esos sitios, no va a estar. O sea, es el karaoke, en el bar, con pianista, bailarines, la copa de vino, como en los 20s. Por eso la niña es la artista, posee el dije, legítimamente, se merece  poseer la voz, por un "ratico". Aunque parezca ilegítimo, igual, no se puede forzar la voz reañ, a estar, acudir, y la artista, encantará, la querremos ver. Yo creo que también canta, y lo hace dulcemente.

viernes, 15 de julio de 2011

Tributo a la sobremesa

Tributo, bandas tributo, tributo a The Beatles, tributo a Pink Floyd, tributo a Queen, Tribute Of a Down. Tributo al rock, pero, como así, no tiene que ser al rock, también a la balada, el pop, los clásicos, el Memphis Blues. Mejor también tributo a los clásicos, los géneros extintos, la música que quedó en una caja de cartón, en un cuarto, “mientras vemos qué hacemos con eso”, “hay cosas más importantes”, “después los sacamos”. Sí aguanta un tributo, merecidisísimo, necesario, justo. Yo quiero hacer un tributo, a mi mercado, mi “Circus Charlie”, mi Broadway, mi tocador, como visitando a mi mejor amiga, jugando los juegos de los niños de los 80. Tributo a María, a Marcela, a Mercedes, a la rubia, a la morena. Estoy buscando alguien, que sea parte, un filón, un talento, una diosa. ¿Quieres ser tú? ¿Quieres bailar y cantar? ¿Te gusta el Cosplay, los encajes, los tacones estilo francés? ¿Quieres ir a la fiesta, a “Café Express”, a La Noche de la Nostalgia? Es tierno, divertido, juguetón. Es cantar con la cuchara, preparando el amasado, frente a la radiola, el mueble del televisor, frente al sofá. Es creativo, expresivo, “slow”, sostenible. Volver a pintar con las manos, hacer un vídeojuego, un mapamundi, frente a la chimenea, que no voy a entregar. Es escaparse, soñar, reirse. Eso en vez de estar serio, n vez de invitar al grupo de Noruega, de Oceanía, el “One Hit Wonder”, aislado del mundo, a que cante la misma canción, endeudarme, quedar en rojo, para desgastar a una figura, un ícono, la mejor referencia, del museo, fuera de su tiempo, vender ilusiones,hacer gastar a otros absurdamente, hacerlos endeudar, darles una alegría precoz, y después un vacío existencial, rígido, sin pausa. O sea, es igual que conseguirme el presupuesto de un Guggenheim, la educación de los niños de Africa, en que juegue Maradona, o Platini. Eso es ordinario, “guache”, tercermundista, dando la medida de la música, la cultura, por lo bajo, regalando las historias, las fantasías de niños. Mi tributo, mi locura, es elegante, “underground”, “boutique”, sostenible. O sea, algo así como un paper, un proyecto, excelente, de arquitectura, o ingeniería, verde, con materiales renovables, guardando las proporciones, aprovechando el espacio, un Michelberger, un bar en el Soho, y ahí puede cantar, la niña tributo, recordando el algodón de dulce, el “metejón”, la manía, los himnos de la Cabaña. No será en Chapinero, o en el centro, todos arrugados, a unos precios insanos, a darle gusto a unos capataces, habitando donde se robaron el conocimiento. El tributo es en mi taller, el colegio, la terraza, el Colón, Angelitos, en la mesa, el sofá, ha vuelto la niña, los clásicos, el Blues, el Fox, yo quiero.

viernes, 13 de mayo de 2011

Por las penúltimas

"El disco comienza con ...", "En el 2o. corte, o el 3o. el 4o., está el éxito del aĺbum", "Después de escuchar la mitad, nos encontramos con una canción estupenda...", "Como gran final... es la síntesis del álbum... trae una sorpresa...", hoy, mañana, como siempre, sale un álbum, lo nuevo de los nuevos, se comparte la crónica, o la crítica, en la revista, radio, la red, las canciones están muy bien, todas son muy buenas, todas tienen un espacio en el programa. Bueno, aunque, han determinado la 1a., la 2a., la última, pero mucho de la "ene menos uno", de la antes de la última. Aquí estoy investigando, "Las más pegadizas son las primeras", "Las más suaves después", "Cerrar con un single", o "Es que se graba de una forma, para que en vivo sea de otra", acerca de la penúltima, cosas como "La que va con calzador", "la versión de...", "relleno". Es como si el lugar antes del último, fuera el lugar en el bus, el cine, que nadie desea ocupar, y solo se ocupa llegando de último, haciendo la fila, porque "tocó". Y al final es así, hasta en los "Grandes éxitos", escuchar el penúltimo se torna pesado, "ya lo escuché todo el aĺbum", "después sigo", "ya quiero escuchar otro", como en la era de la bonanza, vistiendo a lo Seattle, en la fiesta nadie me determina, me quedo en a vigilia de los comensales, y soy el primer eliminado, por "televoto", por convivencia, es un karma tenaz, así sea un clásico, vista de Cashimir, ocupar ese lugar,ya es causal de eliminación. Estamos en convocatoria, la penúltimas del mundo, por más votos, más fiestas, más atención, "las penúltimas quieren sus derechos", las penúltimas bienaventuradas, porque el mundo será de ellas. Acerca del "relleno", las más pegadizas, el órden temático del album, para nosotros, son argumentos "exógenos", sin fuerza. ¿Qué será de las demás? Alguien ocupará el puesto. Pero, aunque sea así, tal vez la penúltima deba ser la primera, o la más buena del álbum. la más pegadiza. Por la Avenida el Dorado, la 9 de Julio, la Castellana, van con su valla, su camiseta, "Jet Sounds", "Enamorado del Amor", "Paisaje Porcelana", "Bella Cumbia", "Going to California", "I Wanna Dance", con más clásicos, son muchos, reconocidos, singles de radio, los más bailados, a Palacio, por sus derechos, por que los determinen, son frescos, divertidos, importantes. No los invitaron a la fiesta, pero habitaron en la boca de ese jóven, estudiando, formal, abstraído, que se le pasó el tiempo, o ese grupo de niños, de paseo, en el coche, junto al fuego, conversando, siendo más amigos, se les pegó, quedó más impresa que la canción que se saben todos. El penúltimo da la forma, el trazo que hace falta, para que el artista entregue su forma de sentir, se sienta completo. Es el último single, el que falta por escuchar, el que da la sorpresa, gusta de primerazo, crea historias con lápiz, fantasías, amores. En mi casa, las que tienen los hoyuelos, el lunar junto a la boca, la Creme Brulee, el bombón de chocolate, la rola, la cortubí, son las penúltimas de sus álbumes, la revolución, la razón de ser de la marcha, las que más consienten, en su traje de seda, sus zapatos altos. A veces mejor también, como están, en su hogar, su piso en París, en "latonería y pintura", ocultas del mundo, y cuando están, luciendo su traje, para los más exclusivos, los que tienen paladar más delicado, den cargo de conciencia, porque "me lo perdí". Mis favoritas, son unas penúltimas.

domingo, 6 de marzo de 2011

Ser Vieja Guardia

“Anclado en 1990”, vi la caída del Muro, hice la Constitución, marché para decir “No más”, pero vi también “Baby Boom”, el pesado “Italia 90'”, el afán, por “adaptarse a los tiempos”, la cesación del “Larga Duración”; pobres vinilos, comenzó la década, a grito universal, hay que grabar en “Compact Disc”, la música es digital, en “vaina” digital, no más acetatos, pesados, distorsionados, gracias por sus servicios, pero no volvamos, por favor. Una década después, los productos de música, más costosos, en Londres, París, Nueva York, eran “The Monkees”, “Supernatural”, The Beatles, en Larga Duración, nuevos, recién lustrados, para los más pudientes. Hoy, ahora, yo tengo un “Crosley”, tocadiscos, “Anni 50”, para el lobby, “loft”, tengo a Marce, Duffy, mis favoritos, en vinilo, quiero “The Rolling Stones No.2”, en vinilo también, y todavía son los más costosos, en los estratos más altos. “Eso”, negro, rayado, descontinuado, sacado por la puerta de servicio, regresó como un “dandy”, como un objeto de deseo, deseado, necesitado, por la puerta principal. Así volvieron, los quieren, la comida lenta, como en el Piamonte, las verduras, la paila, el “Wok”, el café, auténtico, preparado en olleta, colador, como en la finca, en Cocora, el que nos dio reconocimiento, estrato, Moody's “AAA”, en el globo. Por eso también hay regreso a los clásicos, “80s” “Back To Basics”, “La 33”, “Retrosoul”, “Shaka Rock”, mi amor platónico, soltándose sus rizos rubios, paseando en plataformas, en Los Angeles, París, dando otra vez “Well Well Well”, su “Masterpiece”, su éxito de fin de año. En la rueda, el circuito, el tapete, me dicen que soy muy lindo, les gustan mis “coreos”, mis hombros, mis piernas, haciendo una rutina más, otra suite, como los clásicos, “El piano teaser”, “Baila de Rumba”, “The Jackson”, el café Angelitos, quiero volver, con la rubia, o la chica del desierto, o la pequeña maravilla, instruyéndola, a bailar los clásicos, verse como Brigitte, Claudia, ser de bien, quererse, consentirse, los valores, los clásicos, que no volvieron más, por tanto afán, de entregar, ser competitivo, sobrevivir, no entiendo; quiero bailar otra vez, quieren verme, mientras la manada, que me engañó, que no me esperó, por ser Vieja Guardia, hoy se hace daño, se cae a pedazos. Para mí, eso de, “acorde con los tiempos”, “muchos no pueden estar equivocados”, me engaña, me despoja de lo que tengo, y se vuela. Yo vi la caída del Muro, a la colegiala, en tacones, probé el mejor café del mundo, el chocolate, con su guarnición, después de llover, escuché a los juglares, Ricardo Ray, el New Wave, todavía viven, en mi casa, en la oficina, a todo mundo le gustan, se escuchan por siempre.

lunes, 14 de febrero de 2011

Una vez más es 13 de febrero

Este también es el diario sensible. Año del algodón de dulce, equinoccio del engrudo, día de la charca: Después del chubasco, antes del último sol, el “broadcaster”, anunció a la colegiala, su último single, acudió, con su uniforme escocés, un bombín, “sheer”, los primeros tacones,y dio una “suite”, como The Beatles en The Cave, deliciosa, histórica. Mismo año, solsticio de la amapola, noche del día del ponqué: Después de un verano frondoso, escuchando a la rubia, acudió a variety más visto del país del mamoncillo, con su cabello como el sol, su chamarra ”western”, sus botas Hungría, bailando sobre ellas, dio un recital, como una vuelta en La Bombonera. Ese año, conseguí dos artistas, dos sirenas, dos amores. Nos fuimos todos por las casetas, el barrio colonial, copamos las canchas, dimos todas las vueltas. Después me cambié de barrio, entré al “High”, dejamos la casa de la niñez, nos cambiamos el corte, no nos vimos más. Y cuando me olvidé totalmente, el año de la paella, el solsticio del vermouth, el día de la arepa, un 13 de febrero en el gregoriano, caminando por el casco viejo, encontré a la rubia, como en sus años mozos, todavía en sus años mozos, fue tan especial, que formamos una fiesta, en el country, en obra negra, sin entregar, nos tomamos el country, los barrios antiguos, nos metimos a la dulcería, nos fuimos todos, nos dimos un atracón, con las colombinas, los “marshmellows”, no quedó un merengue. Quedó para la historia, para la posteridad, que cuando llega el 13 de febrero, es el aniversario del reencuentro, la noche de la nostalgia, aquí, donde llueve, con sol. Es como el Ramadán, vamos todos, y con más fervor después de las fiestas de hace dos años, el año de la viña, pensando en el aniversario más ruidoso, tirar la casa por la ventana, un revistero de Barrio Norte, pensó en la colegiala, se acordó de ella, fuimos en su búsqueda, y la encontramos, justo el día del barquillo, el gregoriano, y así, al día siguiente, fué la gran movida, de los niños del Pilar, la ciudad toda de celeste, blanco, carmín, papel, el Tren de la Sabana, la tomatina de Buñol, “Carnaval toda la vida”. El tren quedó muy bonito, tomamos muchas fotos, y así como la dulcería, esa vez asaltamos el Godiva, la tienda de cacao, la “Xocolatera”. El 13 de febrero es el día del algodón de dulce, es también de la rubia soul, la menina, la reina de los puentes, las “muñecas del cha cha chá”, que cantan más dulce, hacen sonrojar. Es el día de a movida infantil, juvenil, la era del algodón de dulce, el “aguaelulo”, el amor de estudiante. Y para coronar, es la víspera de San Valentín, a ver qué vamos a regalar, de Vacheron, Jimmy Choo, a dónde vamos a cenar, luego a bailar bajo la luna.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Tiene que ser esa

Pero al menos, para mí, esa, esas, mis cucuruchos, mis chocolates, tienen detalles, contemplativos, estimulantes, una florecita, un atardecer, una brisa, fiusha, oliva, tibia, íntima. Pero por qué tiene que escuchar, o bailar la misma, y otra no. Aferrarse, bueno, yo me aferro también, pero al menos yo me aferro a los detalles, aquellos detalles, hago una fiesta, una comparsa, se visten las calles de Nápoles, Naja, de mi barrio, doy la vuelta, con lo que llama la atención, lo que puede fijarse, todo cubierto de flores, las especies, una margarita, una azucena, una rosa, uan heliconia, la que no se da hasta muchas generaciones. Pero no se por qué la gente se aferra, a qué se aferra, para pasar un buen rato, hubiera algo diferente a las demas, al menos, yo me fijo en cosas diferentes, nuevas, cortando el aire, haciendo ondas, caminos, jardines, de espiral, nadie más, no lo he encontrado, no sé dónde más. Pero, los demás, en qué se fijan, qué hay distinto, o qué hacer recordar, o sentir. Pues, yo, tengo la teoría de la cultura, de radio y televisión, inculcar a escuchar cierta música, ciertas piezas, rígidas esas son, no hay más, lo demás es ordinario, raro, o "no está de moda, o "no sé qué. Represión, "castración", de la gracia de contemplar, fijarse. Bueno, aquí, mis colegas, mis gentes, escuchan, perciben cosas, pero para después, hacer un trabajo para el colegio, rellenar unas hojas, unos silos, ir a la papelería, mandar hacer un "Velobinder", bien bonito, porque hay que dar una primera buena impresión. Hasta en la Expedición Botánica se podía pintar, quedarse hasta tarde, jugando con las hojas, los pétalos, de las especies nuevas, ser niños, cantar la canciones de las especies. Hoy el mundo no canta, o baila, sino razona, discute, es adulta, con los juegos de los niños. Y este viernes, el día para ese mundo, esperado, después de vegetar toda la semana, el día de salir, estar vivo, ser persona, se pide, mastica, come, la misma canción, porque "hay que poner éxitos", y al día siguiente hay que dormir hasta tarde, descansar del guayabo, e ir a trabajar, hacer los deberes, conseguir para los servicios, para el viernes siguiente. El mundo dice, tiene que ser esa, hay que escuchar los villancicos de Internet, los que escuchamos en la casa, en la oficina, el centro comercial, no sé qué es la "Marimorena", o los "Zagales". ¿Por qué te gusta la misma? ¿O qué te hace acordar? Yo, la misma, no es la misma, es única, una tentación, se bebe, con la punta de la lengua, los dedos, es cincuentera, de "Cine de Barrio", "Shojo" clásico, me recuerda el Cali viejo, la lulada, el colegio, estar vivo, abrazar.

domingo, 3 de octubre de 2010

Música de tocador

Todavía me come, esa vez en la oficina, dispuse mi gramola, mi buen gusto, mi bohemia, compartí un clásico, olvidado, del pueblo, rescatado para el mundo, en la oficina; y ese “amigo”, desatento, tonto, racional, apagó, porque “hay que poner éxitos, clásicos”. Habitamos un espacio, medieval, sin gracia de conocimiento, memoria, más en el tema de la música, poseo clásicos, piezas, muertas, “momias”, o descritas de cualquier forma, menos, por su nombre; y no sé qué va a pasar si es una canción de tocador, íntima, femenina, suavizando la oficina, la tienda, el espacio rústico, viril. Por eso es que no reproduzco ese tipo de música en la oficina, ni en el día de campo, con mi mejor amiga. Estamos en la era del obscurantismo, la represión, de la ternura, el recreo, la ronda, los juegos, vestidos de marineros. Yo tengo fantasías, que lo que aquí, es “chistoso”, “ridículo”, “afeminado”, en la Maloka, Venezuela, Recoleta, Valentín Alsina, el Caribe, París, en una casa antigua, en una mesa, un piano, componiendo una canción para una chica, en su tocador, su almohada, mirándose, consintiéndose, esa canción es un éxito, un premio Bilboard, la B.S.O. de un “Indie”, Berlín, Cannes. Ese peatón, está en la tienda, con su pandilla, imaginándose, un encuentro con la “vieja” de la novela, o de la sección de chismes, sin nada, sin gracia. Yo me dejo caer, en un momento interminable, con una niña, un retoño, primaveral, otoñal, envuelta en bajo contraste, sombras, seda, “stiletti”, hermosa, delicada, sexy, “deliciosa”, para tomarle muchas fotos, envolvernos en un abrazo, entronizarla en Las Onces del Bohemio. Dulce, “Sour”, con una pizca de color, ají, Merengue, Fox, Bossa, está en su espacio íntimo, mirándose, consintiéndose, floreciendo, es curiosa, juguetona, tiene sueños, fantasías, canta, baila, su canción, es aquella canción; y yo me siento enamorado, “latino”, bohemio, un Valentino, un actor de los 70, de Beverly, Soho, la Campania. El vecino, el colega, quieren dinero, un último modelo, esperarse hasta el viernes o el sábado para “jincharse”, y estar en interiores el domingo, pensando cómo tener más. Yo no tengo una cuenta en Suiza, pero me siento pleno, joven, iluminado, conseguí el amor, con la música de tocador. Yo quiero dibujar, tocar el piano, expresar lo que siento, escuchando, pasarla por la aduana, contársela al mundo, como esa tarde, después de la lluvia, el chocolate, terminó la canción, y sentí la necesidad de contar al mundo lo que escuché, sin pensar en proteger mi imagen, mi “reputación” de persona de esta sociedad. Que la sociedad siga con su música “normal”, sus “éxitos”, yo sigo teniendo mis fantasías.

martes, 31 de agosto de 2010

¿Cómo escuchar una canción?

Aquí estoy, entre papeles, libros viejos, pensamientos repetitivos, todos haciendo la ronda alrededor de mí, yo, hostigado, hiperventilando, víctima de los papeles, y de concesiones, acuerdos estilo baile con jungla, monopolios agresivos, expectativas inalcanzables, frustración, incertidumbre, fuera de aquí, de ahora. Practicando la música, escuchándola en la gramola, no vuelvo a organizar matrimonios de nuevos ricos, largometrajes estilo la trilogía del anillo, inventar culebrones, pensando en una partitura. Me da miedo, necesito salvar el hogar, se vuelve como una historia de amor de Juan Fernando Velasco, sobre un hogar aburrido, vacío, deprimente. Ya quiero escuchar música, “fácil sin complicaciones”, sin comparsa, como escuchando a Luisa. Ya firmé el cierre de la planta de La Cabaña, ya estoy cerrando sucursales, bodegas, montaré una Cabaña “boutique”, para dos personas, para estancas cortas, momentos cortos, para regresar a las raíces, retomar el aquí y el ahora, atender mi estudio, mi vuelta alrededor del mundo. Pero, ¿Cómo escuchar música? ¿Cómo escuchar una canción, una “Big Band”, un clásico de la caseta, un chocolate de La Cabaña? ¿Cómo sin casarnos, sin convivir, sin montar expectativas, de arena? Aquí estoy escribiendo notas, la norma, el RFC. Que sea como un chocolate, un helado, breve, como que dure para siempre, algo que resuelva los problemas por un rato. Que sea como Luisa en “Top of The Pops”. La menina del ducado es una auténtica chica Cabaña, ríe rico, se pone sandalias altas, canta, baila, está siempre, cuando dé antojos. Y después volvemos al despacho, a terminar el proyecto paisajista. Así también como las Chicas, en “Super Sábado”, la muchachada se escapó, se tomó el foro, se formó la gran Wilfrido, como para la historia, y después todos a casita. Que sea como España en recesión, en paro, campeón del mundo, como el camarero de la tapería, y después de la recepción en Madrid, al día siguiente a ganar el pan. Que sea un Fruit Punch, un cóctel dulce, divertido, pegadizo, en la sala, el teatro casero, viendo la Copa, o el Grand Slam, un “Cuéntame” de Lucero. Que sea un batido, de frutos rojos, breve, travieso, como “Walk Don't Run”. O un visitante de postín, recorriendo el mundo, que ande por ahí, o no ande por ahí, no se encuentre, no importe, pero cuando llama a la puerta, es la visita más agradable, que dan ganas de dejar quedar, una canción en el jardín, en el campus tarde de la noche, a solas, después de las tareas, a la hora del postre, un clásico de Kentaro Haneda, un “Kasa No Naka”. No es como la primera vez, pero es liviano, inocente, ecológico. Esto es Zen, liberarse, liberar la música, "plafond", tráfico holgado, viajar en Concorde. Ya casi lo resolvemos.

viernes, 5 de febrero de 2010

Se me olvidó disfrutar

Veamos, hemos cambiado, el mundo ha cambiado, hay recesión, calentamiento global, WI-FI, iPad. iPod. El iPod es cada vez más quedado, descontinuándose, como en su tiempo, el tocadiscos, la radio de tubos, el transistor. También descontinuamos os momentos, el sentarse junto a la gramola, en la sala, con mosaicos, en corbata, el buho, la sirena de Copenhague. A mí, ya se me olvidó, cómo fue querer un iPod, los días de “The Hall Effect”, “Palenke Soul Tribal”, “Los Redondos”, Gustavo Cerati, “Indie”, hacer música en casa, hacer samples, uno cada mañana, o cada tarde, expresarse. Olvidé hacer el ejercicio de escuchar música más placenteramente, dejar la USB, las noches eternas escogiendo música, escoger qué escuchar mañana. Olvidé coger esa tarde el iPod de Panamá, a escondidas, como subir a una Harley, un Concorde, un Vacheron, hacerlo con guantes, sentir el poder, el comfort, meter ahí, a escodidas, el gran grupo de “La Hamburguesería”, Usaquén, escucharlo en la “chocolatera”, sentir que pasaré la noche en el “Petite Palace” “La Posada del Peine”, ser príncipe. Olvidé también a mi “amiguita interesada”, rosada, canela, con su caminar, sedosa, amorosa, desnuda, queriendo postrarme a sus porcelanas, altas, regalarle unos chocolates, ir por la “chocolatera”, nueva, como la de Panamá, como ir por un último modelo, “tocar bocina”, pasar a su casa, ir a pasear, al Mirador, a Positano, poder tocarla. Algún día retomaré lo que olvidé, recordaré las sensaciones, me sentiré vivo, a gusto, con comfort nuevamente. Tengo más motivos, todavía puedo, no tengo qué escoger lo que voy a escuchar mañana, lo que voy a ponerme mañana, tengo un juguete más exquisito todavía, están todos, John, Paul, André, Duffy, Marce, como aquella mañana también, Marce acudió por su cuenta, hizo de una mañana rígida, un desayuno con miel. Eso sí me acuerdo. A ver si me despierto, me acuerdo que puedo escuchar música.

martes, 12 de enero de 2010

Yo soy melómano de...

¿De cuál sos? ¿A cuál le vas? Esto es como en el juego, me gusta, lo sigo a todas partes, hacemos el aguante, en todas las canchas. Aquí viendo las fotos, las postales, recordando la caravana, por el anfiteatro, el parque. Qué voz, qué gracia, me gustó al escucharla, verla en televisión, esa temporada siempre al frente, puso todo. y la consagración esa noche, dando la vuelta. Todavía no puedo creer, qué locura, haciendo el aguante, un sentimiento, cargando a los otros, y es más increíble, que al poco tiempo, me pasé al otro lado, a donde los vecinos. "Puedo cambiar de casa, de carro...", en este caso, no se puede cambiar de ídolo, o de grupo. Hay los "fanas" de Menudo, Chenoa, Los Redondos, los que ya no pueden faltar a sus ídolos, guardar su bandera. Yo también elijo, adopto un ídolo, un sentimiento. Yo también estuve en la 2a. temporada, en el bombo, elegí la chica del Nervión, el soul, la garra, la seguí cada gala, "pariendo", con los paisanos, cargando a la niña de la Mezquita, por "pija", patosa; en casa nos dio un gusto cuando se quedó en octavos, más que nosotros seguir en carrera. Es este teatro, del "Idol", el "Reality", la noche que ganó la "Pantera", yo también jugé el juego, me enamoré, me sentí encumbrado, nuevo rico, campeón del mundo, una semana de "francachela y comilona". Así como también, al conocer el proyecto nuevo, el rumbo que iba a tomar, hacia dónde va el juego, fue como sentirme podado, apaleado, caer de nariz al piso. Yo soy, le voy, le hago fuerza, más que al ídolo, al club centenario, a la fábrica de coches. En este caso, a la fábrica de la "cocina lenta", el género "Indie", acústico, donde se hace artesanalmente, auténticamente. Por eso, al poco tiempo, fué un placer, una sorpresa amorosa, dar esa tarde con el pasquín, el tiraMillas, aceptar la opción, mudarme, cambiar de bandera, irme para el club que yo "ninguneaba", del que yo pasaba. Haber encontrado en la niña cordobesa, ese toque, "Brut", sin buscarla, porque desde siempre, era la que me gustaba. Es como dejarse el cabello largo, "okupar" una casa antigua, ser distinto, me he sentido más despierto, perceptivo, he viajado por el mundo, concido más gente, aquí hay un sentimiento. Por eso también sigo haciendo el aguante, en Bogotá, Hamburgo, Bangor, Shibuya, en busca de los clásicos, el sonido nuevo, tierno, desnudo, auténtico.

martes, 5 de enero de 2010

Gustó a la primera

"La canción del verano", "Se oye como buena", "Hay que escucharla más", "Se toma un tiempo para que pegue", o "Esa es de tocar en vivo", "Es que se escuchará mejor en vivo", "Entre más la escuchamos más se coge el gusto", "Una canción tiene que poner a bailar, y a pensar". Si es así, entonces para mí, la música es un "camping", como una mochilada, ahí, todo es nuevo, somos nuevos, extraños, no conocemos, estamos de paso, hay que adaptarnos al medio ambiente, "Nos vamos habituando", "En unos días le sabe bueno". Oiga, no, por favor, hasta en una mochilada, me merezco la gracia de contemplar, ir por Cocora, la Patagonia, el centro de Praga, Llhasa, ver el atardecer, los nevados, el mar, el mar pasa, sin anunciarse, se posa, quiero que se quede. Es como un tallo, un retoño del universo, luceros, celeste, curuba, menta. Para mí, una canción buena también, es un paisaje, un Gaudí. "La que va a pegar", o pegó ya, pasó, sabe la respuesta, resolvió el problema. Música Zen, espontánea, virtuosa, exquisita, "sin querer queriendo", flechazo, perfecto, en el centro, al primer intento, de primerazo. El universo converge, conectamos los puntos, crecimos, hicimos el recorrido, Después regresamos, al mundo racional, el caos, el borrador. Lo que cuenta es que llegó, vino, bailó, hubo cotillón, luceros, moviendo los hombros, las caderas, riéndose como una nena, no tengo pereza, o dolor de cabeza, un aperitivo, ceviche, crema, me desperté.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Música del solar

Aquí, música del estudio, el garage, el “living”, viendo TV, después de clases, el aperitivo, antes de la merienda, las onces, la gran velada. Un refresco, “mantecada”, postre de reyes magos, chocolate, churros, batido, de mora, banano, “feijoa”. No hay que ir a Barclay, o a Torrelaguna, o al estudio más intuitivo, donde grabase Henry Mancini, Paul McCartney, o André Rieu. O conseguir los mejores músicos, de Salzburgo, o Buenos Aires. O haceruna rutina de baile con el ballet Bolshoi, o Danny Terrio, o “Nerú”. Nada qué ver con “Circus”, “Jonas”, música comercial, o el vídeo promocional. Natural, en casa, en el tocador, la “Maloka”, con las cucharas, la vajilla, la letra en la servilleta, dátiles, miel, ojazos, frutos rojos, canela, descalza, en algodón, seda, en escarpines, plataformas, estiletes, hoy se pueden los más altos, en casa, en el “Dojo”, en la paz del hogar, después de llover, antes de los arreboles, en mosaicos, alfombra, persa, magrebí. Jugar a ser “The Jackson 5”, Donna Summer, rosas discotequeras, a bailar y cantar en la BBC, Musikladen, Melody, tener un gran tocador, con luces, la última colección de “Guess”, “Dior”, un gran ramo de flores. Ser la figura invitada, en el hogar, en el nuevo TV a color. Sin DVD Player, Karaoke, LCD. Natural, artesanal, “Zen”. Estaba buscando baile Zen. Encontré una niña, “galinha”. Un “Nuevo clásico”, nueva tentación. “Stomp”, “Freestyle” de la vieja guardia, “Come As You Are”. Y no cuesta más. Mejor en casa.

domingo, 22 de noviembre de 2009

El sueño del 'Muñeco'

“Me dicen 'Muñeco', voy a entrar a 8o., y estoy contento, porque pasé el año, mi equipo es de mi barrio, del colegio, la Celeste, me llevaron a la cancha, ganamos la Copa, dimos la vuelta, y nos escapamos los de la pandilla, a la cancha otra vez, a jugar después del colegio. Está todo el barro, todo cubierto de papelitos, trapos, celeste y blanco, como quedó anoche. Me gusta mi equipo, los papelitos, los “cucuruchos”, el fútbol a cualquier hora. Me gusta mi barrio, los mosaicos, las callejuelas, los faroles, las casa, con muchos pisos, con zaguanes, estilo las casas antiguas que salen en Geografía Universal, el piso después de llover, cuando huele a pan, hierbas, los mesones, para salir, ver partidos, bailar baile de salón. Me gusta bailar, las 'luladas', y Mary. Para mí era una presumida, con sus 'chungos', sus amigas a toda hora, con su gramola, sintiéndose Olivia, Claudia; hasta que la ví en Casa Alsina, en hora de centro literario, en bombín, tacones, haciendo 'Charleston' ahí, 'Singin' In The Rain'. Qué tal, toda latosa, en su nube voladora, con la música de los abuelitos; y esa vez la ví, internacional, 'Diva', 'Sexy'; estoy en las nubes. Ahora sí parece una artista de televisión, del 'Show', de 'Broadway', como la Señorita Colombia, toda vanidosa, sentimental. Me dieron ganas de convidarla a un helado, a la fiesta de clausura, pasar con ella el domingo en el bazar, que me cante, que me deje mirarla, o darle un beso. Cuando sea más grande, quiero jugar en la Primera de la Celeste, estudiar arquitectura, música, tocar la guitarra, o la trompeta, y que Mary no cambie.”

Mi nuevo desparche

Una novela, un corto, un Almodóvar, basado en la canción, de la gramola, el “merendero”, el disco de los viernes después del colegio. Ahora me voy a dedicar a escribir los “sketches”, los cortos, basados en la música. Así por ejemplo, la niña, del barrio tanguero, futbolero, la flor despertándose; o la favorita, la más buena moza, de Nueva Orleans, San Luis, Nueva York, de la fiesta de la cosecha; o el viaje, al arrozal, al círculo polar, después de la tempestad. Cuentos, basados en la canción del mes, el acústico, el “Foxtrot”, la parranda. Encontré una forma de hacer circular la música; una opción para el hacinamiento, la sobrepoblación, una vivienda, una “suite”, en el hostal, en el “Mirador”, al lado del colegio también. Aquí, escribiendo en el blog, los “cascarones”, los “trailers”, de las historias, los cuentos, imaginándomelos, en el bus, en la almohada, también en la oficina.

viernes, 4 de septiembre de 2009

El salón de baile feliz

Está el líder de contenidos, el “creativo”, socio mayoritario de la sociedad, contando:

“Nostros éramos una compañía modesta, un 'Café Libro', hasta que arribó la niña de la bufanda, el cobertor 'Shetland', escocesa, 'Brit', con sus Bonus Tracks, sus covers, su music de Party, tocador. Desde ahí ahora estamos en todos los eventos, nos llaman de 'Los 40', 'Nat Geo Music', y ahora, pues, seguimos siendo los mismos, con algunos nuevos, pero reportamos ingresos, regalías, por tiempo indefinido, casi 'vitaliciamente'. Podemos abrir más salones, ir a la Feria de Hannover, y podemos cotizar en la Bolsa, y nos puede ir divinamente. Eso es nuevo. De hecho, ninguno tenía eso en mente.”

“Nosotros estábamos en el staff de 'Galería Café Libro', 'Rosa Poderosa', parte la logística de los conciertos de Pop, Chill, 'Operación Triunfo', 'Bands Reunited'”. Cuando era el furor de 'Mira Quién Baila', vimos los bailes de salón, dijimos, independicémonos, hagamos un espacio para los clásicos, de Frank Sinatra, Glenn Miller, Marilyn Monroe, creemos un nuevo género de escuchar. Listo, chévere, lo cocinamos, hablamos con la Presidencia, de hecho nos pidieron que lo hiciérmaos, hicimos los papeles, nos ayudaron. Y aquí estamos, nuestro 'rancho', 'lounge', en la 'Zona G'. Nuestra galería también, nuestros 'Boxes', el salón, los mosaicos, Ya somos los 'embajadores'.”

“Bueno. Tampoco fue que inauguramos, y facturamos. Es duro también. O sea, estar nosotros, habitar, estar reunidos, organizando, sin un email, o un timbrazo, tenaz. Eramos, pues, somos todavía, el género de los abuelos, las señoras, los veteranos de la guerra, somos la biblioteca antigua, y and´bamos, por eventos culturales, así 'La vitrola', 'El pasado en presente', y nos demoramos en ganar una licitación para un espacio en medios, en radio. Lo mejor fué escuchar la noticia, decir 'Podemos estar en el Moderno, el Monkey, Nepal, claro que sí'. Igual también mantuvimos, mantenemos nuestra imágen, formal, de buen gusto. Y eso es también un handicap así hemos ganado también más espacios.”

“Eso fué hace 3 o 4 años. Igual, seguimos, nos mantenemos, seguiremos. Enteros, auténticos. Y así también seremos más, y facturaremos más. (Oh yeah). A gozar más logros. Nuestros dos más grandes logros. Aquel diciembre, aquel 17, como en la leyenda, en el salón de música, ante su gente, cuando ganó Nani, cuando ganó la niña, el concurso, vestida de rojo, seda, en tacones crema, bailando el 'Boop boop be doop' de la Monroe. Desde cuando pasó a semi, puedo retomarlo, en la angustia de la gente, del sastre, que estaba con virosis, y quería verla en semi, e irse a dormir. Estuvieron todos, los paisanos, los del Naranjal, la 'Furia Verde'”, las tres noches se gozó como la Copa Mundo. El 17, la noche de la vuelta, desde es día hasta año nuevo, celebramos todos, anduvimos de sabático. Fuimos los reyes del mundo. Ganamos muchos privilegios. Y ahora este momento. Aquel San Valentín, y el teléfono que no timbraba en mucho tiempo, se colapsó, el correo también, fuimos a la presidencia, nos contaron del reencuentro de los ídolos de los 80, de los niños, de la colegiala, la escocesa. Fueron los paisanos de Emaús, los chocolateros, “La Celeste”, las caravanas, las quedadas, el día de la caravana hacia el centro fue para la historia, y estuvimos ahí también. Estuvimos con los celestes después de estar con los verdes. Los dos clubes, las dos hinchadas, más culturales, influyentes, revolucionaron el mundo, y estuvimos con ellos. Todavía somos de los mayores, los veteranos, ya hora somo también de la muchachada, los colegiales. Somos los mismos de siempre, sencillos, formales, aunque nos ganamos el gordo, un canal de TV privado, un museo temático, pero ganamos algo mejor todavía. Ser un género de música hecho, propio, único, para escucharse, bailar cantar, todo lo que se hace con música. Pasen, bien puedan.”

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Ser tierno se vale

“La cancion de la pecera”, “Es que es evidente”, “Hable sin rodeos”. Por eso es que, una canción que me pareció cargada de belleza, emoción, al poco tiempo se volvió un fastidio. Igual, aquí, en este tiempo, para los oídos, hay que escuchar “Tropi”, Lady Gaga, Kate Perry, hay que irse sin rodeos, hay que tener “carácter”. Ser blando, o ser tierno, es “tener sentimientos”, es “darle vueltas”, está prohibido, es un pecado, “¿Qué dirán los vecinos?”. Es también no ser firme, es ser débil, es “dejarse”, uno está en problemas, “el mundo es de los vivos”. O si no, en la PIU, ensayando, esculpiendo una rutina nueva, que “Baile una para hombres”; eso es ser también raro, “fémino”. Otra vez, ganó el régimen, la dictadura. Está bien. Igual; “Whatever”; que gane hoy, mañana, como siempre, ordinariamente, da pereza; no da emoción. El régimen dice “Yo gané”. No ganó, no gana la emoción, uan emoción auténtica, sola, natural, más emocionante todavía, más fuerte. Tierno. Agua. El tierno, cubre, rompe la roca; te dobla, te da angustia, te hace llorar. Un Tchaikosvky, un Vivaldi, copa el cielo, congela el tiempo, adiós la rutina, la tarea del día. En el blues, reirse, suspirar, con picardía, se vale, es legal, es un toque, con la cara externa. Aquí viene, la colegiala, hay olas, una grande, está cantando, contando una historia, su vestido, su tocador, como en los 50, formal, educada, en punta de pies ya, por favor, conquista, provoca; es una fantasía, un antojo a escondidas, hay que probarlo a escondidas. Anoche compré un vinilo, de la niña, rubia, de las trenzas, baila muy suave, es muy sugestivo. También terminé de pasar, un clásico, un album muy tierno, a mi iPod. La 1a. grabación de la niña, la de la melena, piel canela, vino, chantilly. Qué diferencia. No se puede comparar la 1a. Cinta, la “bicicleta”, los cuentos de niña, con la movida de ahora, ordinaria, cafre, “Loba”. Ternura es un placer, “chansonnieuse”, estrato 5, VIP. De vez en cuando, contemplar, quedar en evidencia, es dulce, picante; es íntimo, desnudarse; unas mejillas coloradas, al sol. Que sigan los plebeyos, con su carácter, su morbo, que revuelvan todo, en busca de su placer. Yo lo tengo siempre, me lo gozo, la fantasía no termina.

martes, 18 de agosto de 2009

Yo también conseguí una banda

Yo también tengo algo que escribí; tiene música también, quiero que suene, con instrumentos, en el salón, el Gran Teatro, “The Cave”. Yo también tengo más, quiero cantarlo, decirlo, sin parar, hay evento, galería de arte, “Unplugged”, “Scrapbooking”. Es fluido, hecho a mano, espontáneo, “Indie”. Desinteresado, no es urgente una medalla, o “mi primer millón”; esto es el premio, la meta, el cielo. Hay sol, luceros, curiosos; después hay niños, “mochileros”, sin equipaje. Hay muchos. Se formó ahora sí. En casa, en la tienda, la plazuela, hay feria, zarzuela, “freestyle”. Es dulce, exótico, cena en “Kabay”, aromas, sabores, de la espesura, crema, vino tinto, canela, campos de canela por siempre, la flor de la canela. Muñeca, piel canela, azabache, frutos rojos; cada vez que venías, hacías visita, cantabas para todos, hubo comparsa, como en tu tierra, garabato, desfile; estaban todos, Sofronín, la Rondalla; había sancocho de gallina, de pescado, merengón, una olla grande, y después, caravana, por la Boyacá, Puerto Colombia, batalla de flores, de papel, serenata, tamborera, hasta amanecer. Hoy, puse otra vez en mi gramola “D'yer Mak'er”; no tenías que irte; yo te amo. Pasa el tiempo, somos otros, queremos otras cosas; igual, me acuerdo todavía, también tengo mi “Noche de la Nostalgia”. El mundo no entiende, está en su cuento, su razón, no lo va a entender, no lo entendió, no se conectó, no sintió algo en su vientre, no tuvo comparsa, un amor platónico, un motivo, de fantasías, de locuras. Aquí es la noche; aquí es también Canelones, Colonia, el boliche; aquí estás tú, la rubia, la colegiala, las rosas, buffet, Campari, el mundo cubierto de papel. Aquí todavía sigue la banda.